Dos cazadoras y un destino

Un diario en el que dos cazadoras escriben sus vivencias. Un punto de vista personal sobre lo que pasa por la mente de dos personas que son diferentes al resto, aunque tienen los mismos miedos e inquietudes.

Nombre: Isabel
Ubicación: Spain

martes, junio 13, 2006

Renaciendo de mis cenizas

Hacía tiempo que no escribía en el diario, pero supongo que necesitaba un poco de aire y de pensar en muchas cosas. He estado releyendo lo último que escribí y me parece increíble que llegara a ese punto. Me hundí en las sombras. Literalmente. Me sentí absorbida y dejé, por un momento, que la oscuridad se hicera mi dueña. Pensé que las soluciones más fáciles eran las que estaban dentro de mí y se me olvidó que las cazadoras nunca optamos por las soluciones más fáciles. Olvidé quién era y eso me costó perderme.
Afortunadamente, supe reaccionar a tiempo. Simplemente un día estallé y mi vigilante estuvo a mi lado. Le dije que necesitaba tiempo y me mandó con el resto de cazadoras. Volver a reencontrarme con ellas y con B fue lo que necesitaba. Tenía que volver a sentirme parte de algo y recordar por qué hacemos lo que hacemos.
No tenemos una vida fácil pero las cazadoras nunca se han caracterizado por eso. Ahora que vuelvo a tener fuerzas, que se preparen los malos. Volvemos a plantear batalla.

jueves, noviembre 24, 2005

Dimito

Ya no puedo más. Lo he intentado, lo prometo pero no puedo seguir así. Siento que todo me supera, que las tareas son demasiado para mí y, aunque he intentado cambiar de actitud, de pensamiento, todo ha sido inútil.
Sé que debería hablarlo con alguien, aunque sea con mi vigilante pero las cosas no están ahora demasiado bien entre nosotros. Él está demasiado ocupado hablando con los del Consejo y no me siento con las fuerzas necesarias como para enfrentarme a él. Sé que si le digo lo que me pasa me dirá que son tonterías, que no tengo ningún tipo de razón para pensar así y que lo único que tengo que hacer es centrarme más en mi trabajo.
Últimamente me siento poco importante. No sé si será el excesivo número de cazadoras, que hace que una ya no se sienta especial por ser la elegida, o el tiempo de esta angustiosa ciudad. Pero me siento la última de la lista.
Creo que la mejor solución sería que dejase que uno de esos malditos colmillos me diera un buen mordisco, pero tampoco me apetece rendirme. Las ganas de no rendirme ante ellos es lo único que me da un poco de fuerza pero no sé si va a durar mucho. Quizás la solución está en poner fin yo misma al problema, porque, al fin y al cabo, yo soy el problema. Eso supondría una cierta reorganización dentro del Consejo pero estoy segura que no duraría mucho tiempo el jaleo y todos tendríamos paz.
Yo pensaba que estas cosas pasarían. Desde que apareció el luz blanca de nuevo, las cosas parecían tomar otro color. Pero, de pronto, él vuelve y todo se me cae encima. ¿Por qué me siento tan inútil cuando él está cerca? Le odio. Me hizo sentir como si no fuera nada, como si no supiera nada. Volví a ser un cero a la izquierda y lo peor de todo es que, por mucho que él lo hiciera a modo de broma, esas cosas duelen y, teniendo en cuenta cuál era mi estado, no sé cuánto tiempo más me va a costar superarlo.
Por ahora lo único que hago es llorar cuando nadie me oye ni puede verme. Me estoy convirtiendo en parte de las sombras y puede que, en algún momento, lleguen a absorberme.
Ya no puedo más. Todas las palabras me suenan falsas y me agotan. Me cierro, estoy construyéndome muros a mi alrededor y, a pesar de que mi vigilante dice que eso me ayudará a concentrarme más, yo creo que me está haciendo más débil.
Pensamientos incoherentes escritos en un momento de desesperación y ofuscación mental. Ahora me vuelvo al entrenamiento. Quizás la violencia logre volver a recuperarme.

viernes, octubre 14, 2005

Aceptando los golpes

Cuando te vuelves una cazadora, te dicen que, al ser la elegida, tienes una fuerza sobrehumana, pero dudo que eso signifique que eres invencible o que los golpes no te puedan afectar. Eso sólo significa que tienes una ventaja física con respecto a tu oponente pero, teniendo en cuenta quiénes suelen ser los rivales, esa ventaja lo único que hace es equilibrar la balanza.
La verdadera ventaja la adquieres en el terreno mental. Se supone que tú eres más lista, más inteligente que esa bestia. Aunque esto tampoco suele ser cierto, porque hay chicas demasiado impresionables y que al primer grito salen corriendo.
Esta mañana he estado por la ciudad y creo que los golpes que he recibido han sido los más duros. Quizás las palabras hagan más daños que los puñetazos. Así que creo que prefiero seguir relacionándome con las bestias, que al menos tienen un código de conducta.

lunes, septiembre 26, 2005

Un poco de diversión

Este nuevo vigilante es un auténtico rollo. Yo me quejaba de que Giles daba la lata con eso del destino y las responsabilidades pero es que éste es aún peor. Yo creo que ni el tal Wesley, que ahora lleva a Carolina, podría llevar a una cazadora a tal nivel de estrés. Ya no sé qué hacer para que me deje en paz. Llevo una media de tres vampiros por día y aún así parece que no está contento. Así que he decidido pasar de él y tomarme el día libre.
Sé que debería estar patrullando y asegurándome de que la ciudad es un sitio tranquilo, un remanso de paz. Pero también sé que eso no es nada más que una mera utopía, que por mucho que haga no conseguiré terminar con todos ellos porque no hacen sino multiplicarse. Matas a uno y enseguida surgen otros diez. Por lo menos, me conformo pensando en que la boca del infierno más próxima está a unos veinte kilómetros y que allí ya hay una cazadora asignada únicamente a mantener nuestro espacio tranquilo.
Así que he decidido salir. Hoy quiero violencia, pero no de la que suelo tener habitualmente con los seres de la oscuridad sino de esa que se encuentra entre las sábanas. Me he enfundado en mis pantalones negros de cuero y ese top que tenía olvidado en el fondo del armario y que simplemente era un recuerdo más de cuando yo tenía vida. Durantes las próximas horas pienso ser una chica normal.
Lo único que quiero es ir a un bar, poder bailar un rato y beber un poco sin que nadie diga que tengo que tener en cuenta que soy una de las elegidas. Quizás ése es el problema que tenemos todas nosotras. Ya no se trata de que seamos LA elegida. Ahora somos muchas, ya no somos especiales ni tenemos por qué sentirnos solas porque hay más como nosotras. Quizás por eso me merezco un día libre. Ya que no puedo tener vacaciones, que al menos me dejen vivir de vez en cuando.
No busco estar permanentemente de fiesta, porque en el fondo soy una chica responsable. Pero al menos, por unas horas, me gustaría pensar que soy una chica corriente, que puedo echarme un ligue y disfrutar, tan sólo disfrutar.
Quién sabe lo que puede deparar la noche? Quizás en la oscuridad acechen monstruos, pero en esta noche, yo voy a ser la única peligrosa entre las sombras.

lunes, septiembre 12, 2005

Pesadillas

A veces los sueños dan miedo y, sobre todo, cuando eres una cazadora porque sabes el peligro que los sueños pueden conllevar. No es fácil soñar con tranquilidad cuando sabes que muchos de esos sueños pueden ser en realidad premoniciones y tienes que aprender a distinguirlos. Ya ni siquiera recuerdo aquellos momentos en los que soñar era una actividad feliz. Ahora todo forma parte del gran plan que tiene el bien supremo para las elegidas. Pero por mí, podría meterse ese gran plan donde yo me sé.
Últimamente los sueños dan miedo porque sueño con mi propia muerte. Afortunadamente, no me muerde un chupasangre de ésos por lo que no tendré que temer terminar convertida en un puñado de cenizas o con la cabeza decapitada. No, mi muerte será algo mucho más simple, con una espada clavada, atravesándome la cintura y haciendo que mi sangre riegue un verde prado. No sé qué opinaría Freud de esto pero no me parece que deje demasiado a la interpretación. Eso sí, los muy cobardes atacan por la espalda, sin darme tiempo a reaccionar.
Lo malo o lo bueno es que no hay dolor, sólo paz. Después de la muerte, se acabaron las responsabilidades, los miedos, las dudas... sólo paz.
Deberían publicar un libro con las frases de Buffy porque no conozco mayor verdad que el hecho de que "lo más difícil de este mundo, es vivir en él".

miércoles, agosto 31, 2005

Reviviendo recuerdos

Estar sin B sigue siendo duro. La caza parece que se ha detenido, supongo que hasta los vampiros piensan que hace demasiado calor para salir y se conforman con comer lo que puede. Esta calma me está matando, aunque en el fondo no deseo que llegue la acción. Al menos, hoy no. En medio de este aburrimiento me he dedicado a registrar los cajones de mi nuevo vigilante. Me gusta menos que Giles, porque lo único que hace es mandarme que entrene y estudie y eso es un auténtico rollo. En fin, en medio de un manojo de papeles he encontrado una cartita de lo más interesante. Supongo que sería de la cazadora anterior, pero ciertamente, esto de saber que no soy la única que está sola resulta un tanto reconfortante y desconcertante porque puede que signifique que estamos todas condenadas a pasar el resto de nuestras vidas solas, sin conocer el amor o condenadas a tener la tentación delante sin poder caer en ella. Voy a añadir un fragmento de la carta, por si alguien decide que los diarios de las cazadoras puedan llegar a ser tan interesantes como los de los vigilantes.

He decidido odiarte porque cuesta menos trabajo que seguir queriéndote,
porque gastaré menos energías que tratando de entender por qué no puedes ver la realidad del mismo modo que yo. Sé que acordamos que esto sería lo más fácil para los dos pero creo que de mis labios salieron palabras que en realidad no sentía y que complicaron aún más la situación. Sé que te quiero, porque mi piel busca cada minuto el contacto con la tuya, porque cada minuto que no estás a mi lado es un minuto que siento que estoy perdiendo de vida y cada nimia cosa que hago contigo se convierte en un mundo. Pero no quiero que sea así.
He decidido odiarte porque estás jugando conmigo, sin quererlo ni pretenderlo probablemente; porque no soporto la idea de tenerte casi a mi lado. He decidido odiarte porque has hecho que rompiera una promesa que me hice hace tiempo y que se había constituído en inquebrantable, porque lograste que volviera a llorar por ti. Y esas cosas duelen. Porque cada lágrima que he derramado por ti es un pedacito del muro que construí a mi alrededor que se derrumbaba y ahora mi fragilidad queda expuesta y no tengo nada en lo que esconderme y con lo que protegerme.
Has vuelto a hacerme sentir y ahora eres incapaz de darme la felicidad completa y por eso he decidido odiarte. Sé que me va a costar mantener esta decisión porque una sola sonrisa tuya logra hacer que mi voluntad se quiebre y quede expuesta a tus deseos. Sólo necesito escuchar una palabra de tus labios para ser tuya pero dudo que tú te hayas dado cuenta del poder que ejerces sobre mí. Es una pasión que se está volviendo enfermiza y que sé que me va a hacer sufrir y por ello, he decidido ponerle remedio cuanto antes.
Odio tus sonrisas, tus miradas, tus abrazos, el contacto de tus dedos rozando los míos. Odio tus palabras, que me entiendas mejor que nadie y que aún así no seas capaz de comprender que a veces el riesgo merece la pena. No voy a jugármela porque sé que sabes que soy tuya y cuando te sientas preparado para dar el paso lo darás. Pero quizás entonces sea demasiado tarde para que ninguno de los dos podamos ser todo lo felices que deberíamos.

domingo, julio 10, 2005

Una nueva etapa

Se supone que ya hemos acabado nuestro entrenamiento y que va siendo hora de que nos enfrentemos a nuestro destino, pero no me siento preparada. Me han enviado a un lugar nuevo, lejos de Giles y de B. Ella se va a quedar el verano entrenando con él y, en el fondo, la envidio.
Se supone que me han dado el visto nuevo y me han puesto un nuevo vigilante pero están siendo demasiados cambios en demasiado poco tiempo y creo que toda esta situación me está superando. Por ahora, el "trabajo" está siendo bastante tranquilo y la cosa es fácil pero no sé cómo voy a reaccionar cuando lleguen los verdaderos demonios y los problemas más graves.
El otro día estuve hablando con B y quise volver con ella, quise volver a todo lo que conocía. No me gusta que se esperen tantas cosas de mí y no saber si voy a ser capaz de responder.
He estado leyendo las historias de las anteriores cazadoras. A mi nuevo vigilante no le gusta que haga eso porque puede condicionarme y puede que ya lo haya hecho. En determinados momentos las envidio. Ellas ya han alcanzado la paz y siento que todo sería mucho más fácil después de que algún ser de la oscuridad decidiera poner fin a mi existencia, si dejara que el mal se apuntara una victoria. Tampoco creo que me echaran mucho de menos, bueno habrá gente que sí, pero sé que lo superarían.
Siento como si no tuviera nada, excepto este estúpido destino que no sé hacia donde me lleva. Simplemente me dejo guiar por la corriente, dejo que todo transcurra derrochando los minutos y deseando que llegue el final. Creo que entonces conseguiré encontrar algo de paz.